Herpangina: conoce sus causas y síntomas



La herpangina es una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a niños pequeños y se caracteriza por la aparición de úlceras en la boca, dolor de garganta y fiebre. Aunque puede ser muy molesta para los más pequeños, generalmente no reviste mayor gravedad y suele superarse en poco tiempo. En este artículo te contaremos cuáles son las principales causas y síntomas de la herpangina.

¿Qué causa la herpangina?

La herpangina está provocada por un grupo de virus llamados enterovirus, siendo los más comunes el coxsackievirus A y algunos echovirus. Estos virus son altamente contagiosos y suelen transmitirse a través del contacto directo con secreciones nasales y saliva infectadas. También pueden propagarse mediante el contacto con superficies contaminadas o al ingerir alimentos y bebidas contaminadas.

El periodo de incubación de estos virus varía entre 3 y 6 días, y los síntomas suelen aparecer de manera repentina. Es importante mencionar que algunas personas pueden portar el virus sin presentar síntomas, lo que aumenta el riesgo de transmisión a otras personas.

Síntomas de la herpangina

Los síntomas de la herpangina pueden variar en función de la edad y el estado de salud de la persona afectada. Sin embargo, existen algunos síntomas comunes que suelen presentarse en la mayoría de los casos:

  • Fiebre: uno de los primeros síntomas suele ser un aumento en la temperatura corporal, que puede alcanzar hasta los 40ºC.
  • Dolor de cabeza: es frecuente que las personas afectadas experimenten dolor de cabeza de intensidad variable.
  • Inapetencia: el apetito puede verse disminuido debido a la dificultad para tragar y el malestar general.
  • Dolor de garganta: se caracteriza por ser intenso y empeorar al tragar.
  • Úlceras en la boca: son pequeñas ampollas rojas con un centro grisáceo que suelen aparecer en la parte posterior de la boca, como en el paladar y las amígdalas.

En algunos casos, también pueden presentarse otros síntomas como náuseas, vómitos, dolor abdominal o dolores musculares. Estos síntomas suelen durar alrededor de una semana, aunque la recuperación completa puede llevar más tiempo.

Posibles complicaciones

Aunque la herpangina no suele ser una enfermedad grave, en algunos casos pueden producirse complicaciones, especialmente en niños menores de cinco años. Algunas de estas complicaciones incluyen:

  • Deshidratación: la falta de apetito y la dificultad para tragar pueden provocar una ingesta insuficiente de líquidos, lo que puede llevar a la deshidratación.
  • Infecciones secundarias: las úlceras en la boca pueden infectarse con bacterias, lo que puede causar una infección secundaria y requerir tratamiento adicional.
  • Encefalitis viral: aunque es poco frecuente, algunos casos de herpangina pueden derivar en una inflamación del cerebro, requiriendo atención médica urgente.
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¿Cómo se diagnostica y trata la herpangina?

El diagnóstico de la herpangina suele basarse en los síntomas y el examen físico realizado por un profesional de la salud. En algunos casos, se puede realizar un análisis de muestra de la garganta para confirmar la presencia del virus.

No existe un tratamiento específico para la herpangina, ya que generalmente es causada por un virus y no responde a los antibióticos. El tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Algunas medidas que pueden ayudar a aliviar los síntomas incluyen:

  1. Controlar la fiebre: el uso de antitérmicos como el paracetamol o ibuprofeno pueden ser útiles para reducir la fiebre y aliviar el dolor de cabeza y de garganta.
  2. Mantenerse hidratado: es fundamental asegurar una adecuada ingesta de líquidos para evitar la deshidratación. Los refrescos fríos o los helados pueden proporcionar alivio temporal del dolor de garganta.
  3. Realizar gárgaras con agua salada: esta medida puede ayudar a reducir el dolor y la inflamación en la garganta.

En caso de que se presenten complicaciones, como infecciones secundarias o deshidratación severa, es fundamental acudir a un profesional médico para recibir atención adecuada.

Prevención de la herpangina

Aunque no existe una vacuna específica para prevenir la herpangina, sí pueden tomarse algunas medidas para reducir el riesgo de contagio:

  • Lavado frecuente de manos: es la medida más efectiva para evitar la transmisión de virus y bacterias. Se recomienda lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente antes de comer y después de ir al baño.
  • Evitar compartir objetos personales: los utensilios de comida, toallas o juguetes pueden ser fuentes de contagio si están contaminados con el virus.
  • Mantener superficies limpias: es recomendable desinfectar regularmente superficies como mesas, sillas, juguetes o pomos de puertas para minimizar el riesgo de contagio.
  • Evitar el contacto cercano con personas infectadas: mantener cierta distancia con personas que presentan síntomas de herpangina puede disminuir el riesgo de contraer la enfermedad.

Mantener estos hábitos de higiene y prevención puede ayudar a reducir el riesgo de contagio de la herpangina y otras enfermedades virales, contribuyendo a mantenernos sanos y protegidos.